En el capítulo de esta semana, de la mano de Ricardo Péculo conoceremos el mundo de los ritos fúnebres enfocándonos en dos temas fundamentales a la hora de organizar el evento más importante de nuestras vidas.
Estos dos temas son: los tipos de ataúdes y la elección del destino final, es decir, la última morada.
A la hora de elegir un ataúd ya sea para uno mismo como para un familiar recientemente fallecido, lo importante es que rinda homenaje al difunto.
Hoy podemos encontrar diferentes modelos para satisfacer los distintos gustos y fundamentalmente los sentimientos.
Conoceremos:
- Ataúdes tradicionales: en distintos tipos de madera como nogal, cedro, wengue y pino.
- Ataúdes personalizados: representan el gusto, la profesión o alguna pasión del fallecido. Son realizados a pedido, por lo cual todo es posible. Por ejemplo, un ataúd con notas musicales para un profesor de música, o la expresión de la pasión del fallecido por el equipo de fútbol preferido, o la fe religiosa, conteniendo el rosario, el espíritu santo o cualquier otro símbolo religioso pintado en su tapa.
- Ataúdes ecológicos: fabricados con materiales naturales que se descomponen sin dejar elementos contaminantes. Además de respetar el medio ambiente el costo es notablemente inferior a los ataúdes convencionales de madera.
- Cenizarios o urnas: estos recipientes, que contienen las cenizas del fallecido, también pueden ser personalizados tanto es sus formas como en sus herrajes o motivos religiosos.
- Herrajes: pueden ser dorados o plateados, cromados o tipo mate. Se pueden encontrar desde los más simples, hasta los más ostentosos.
El segundo tema que desarrolla Ricardo Péculo en este capítulo trata acerca de los destinos finales, es decir, en donde permanecerán los restos del fallecido para la eternidad. Lo primero que tendremos en cuenta es si la elección es ser inhumado en un cementerio municipal o en uno privado, tipo parque.
En general los restos mortales de los difuntos tienen lugar en los cementerios y según la cultura o la elección personal, podemos distinguir los destinos finales como:
- Nichos: suelen estar dispuestos en galerías y dentro de cada uno pueden caber 1 ataúd o 2 urnas de cenizas.
- Panteón: son edificaciones que pertenecen a asociaciones o comunidades. Por dentro se parecen a los nichos.
- Bóvedas: construcciones antiquísimas en las que descansan generaciones de familias enteras. Habitualmente, en el altar se coloca el ataúd del dueño de la bóveda y en los subsuelos al resto de los familiares.
- Tierra: tipo de sepultura individual, señalada por una lápida con los datos del fallecido. En general cuenta con un recipiente para que quienes lo visitan le dejen flores.
Si bien la elección del destino final es una decisión muy personal no sólo se debe decidir el propio deseo, sino también pensarlo en función de nuestros familiares. Hay quienes acostumbran o sienten la necesidad de visitar periódicamente a sus antepasados, llevarles flores y rendirles homenaje, así como también hay quienes prefieren inhumarlos en un lugar y saber que allí permanecerá para siempre.