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Palacio San Miguel

En Capital Federal, más precisamente en el cruce de las calles Bartolomé Mitre y Suipacha,  recordamos las viejas costumbres y estilos de Buenos Aires y recorremos el Palacio San Miguel.

Este gran palacio, que comenzó llamándose Tienda San Miguel allá por el año 1857, le debe su nombre a la iglesia San Miguel Arcángel que se encuentra enfrente. Era a estas famosas tiendas a las que toda mujer recurría para conseguir las telas para la confección de distintos artículos y prendas.

En el recorrido encontramos grandes salones de estilo palaciego y con nombres de grandes personalidades de la historia en donde se destacan el mármol rosado de Syros, antiguos pisos de parquet, vitrales, molduras y muchos más elementos decorativos.

Merece un apartado el salón principal llamado Renoir. En este salón de más de 33 metros de largo, nos encontramos con el gran vitreaux del Arcángel San Miguel a quien se lo ve en plena lucha con el dragón. En este vitreaux, firmado por Antonio Estruch, se distinguen a la perfección las grisallas, que son las líneas que modelan los vidrios que conforman el vitreaux. Aquí también vemos el ascensor original de las tiendas, el parquet y las escaleras que se conservan en perfecto estado; además de las ninfas que sostienen el escudo de las tiendas con las iniciales (TSM), realizadas en alto relieve.

Pero el Palacio San Miguel no siempre fue como se lo ve hoy en día; de hecho en 1926 se le encargó al arquitecto José Julián García Núñez la remodelación del mismo quien con excelente criterio, respeta al edificio original, dotándolo del lujo y las comodidades que la época reclamaba. Como dato extra le contamos que el arquitecto García Núñez tiene en su haber los mejores edificios de estilo “Art Nouveau”, entre ellos el Hospital Español.

En la actualidad, el ingeniero Hernán Lombardi, se encuentra a cargo de la conservación del lugar y la historia familiar.